
Contando historias
Jul 25, 2008Hoy me desperté con los ojos hinchados, es una sensación curiosa, supongo que tiene que ver con la nefasta combinación de exceso de calor y estar durmiendo en el piso de la sala para intentar contrarestarlo un poco.
Dormir en la sala de mi casa es divertido, lo hubiera sido más si hubiera recordado antes de anoche que tengo una colchoneta la cual usar para ocasiones como esta. Es a rayas blancas y rojas, se la intercambié a Abril antes del Camp Love. Me pregunto como hubieran sido las cosas si hubieras ido, bueno, debo confesar algo, en aquel entonces no me llamabas la atención, así que probablemente no te hubiera hecho mucho caso.
Pero volviendo al tema, apenas ayer recordé que tenía esa colchoneta y la utilicé para mi camping en la sala, llevo así desde el sábado pasado, es una rutina divertida ¿sabes? Voy extiendo aquello sobre lo que me vaya a acostar, bajo una almohada de mi habitación y después me acuesto, oro un poco, programo la alarma y finalmente me pongo a roncar (ok, si, es verdad lo que dicen, ronco) bien fuerte.
Normalmente me despierto a eso de las 6 a.m., a esa hora comienzan las actividades de la casa y estar atravezado en la sala con todo mi relajo las entorpece un poco. Así que me subo a mi cuarto y dado que para esa hora las paredes ya se han enfriado un poco no me resulta tan pesado dormir ahí.
Es viernes, por fin es viernes. Mañana trabajaré, pero no importa, todo parece indicar que vendré solo y no tienes una idea de lo que eso me gusta, puedo poner música a todo volumen, cantar, bailar si es que quiero hacerlo y por supuesto trabajar a mis anchas, traigo algo de comer y me lo puedo dar. Quien sabe, quizás un día te invite a hacerme compañia, aunque no se… quizás te aburrirías.
Es verdaderamente molesto tener que trabajar con una sola línea telefónica, mal rayo parta a esa cosa que se llevo los cables y con ellos la luz y el teléfono de mi oficina, la conexión a internet también dicho sea de paso.
Hoy día la tienen ahí en el paso de la avenida, cada día cuando salgo de trabajar la infeliz se burla de mi, pero ya me vengaré, si señor. A todo le llega su tiempo y su hora.
Nah, realmente no soy un tipo vengativo, me di cuenta de ello el otro día. Alguien me hizo pasar un mal rato y de inmediato en mi mente bulleron las ideas para pagarle con la misma moneda pero después de meditarlo un poco me di cuenta de que no podría hacerlo, ya no al menos. Las cosas han cambiado demasiado, yo he cambiado demasiado, aunque a veces no quiera darme cuenta, aunque me cueste aceptarlo.
Porque a veces soy tan necio y tan tonto que me cuesta aceptar la realidad de que Dios vino y cambió mi vida, pero así es. Así que no me queda más que aceptarlo y aprender a vivir con ello.
Hoy te extraño, sinceramente te echo de menos, quien sabe, quizás también tu a ratos te acuerdes de mi.


